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El edificio más ilustre es el llamado Palacio de Hernán Cortés, que no era de Cortés, sino de un edil
del ayuntamiento de Sevilla, el jurado Rodríguez, amigo del conquistador de
México.En el Palacio de los Duques de
Montpensier vino Hernán Cortés a reponer su salud, invitado, y aquí le
sorprendió la muerte en 1547, parando su
corazón que tanto había latido en aquella guerra sobrehumana en que con unas
docenas de soldados se apoderó de todo un imperio.En el jardín de este palacio
hay una curiosa, curiosísima lápida de piedra pizarra, cuya inscripción es una
sola palabra: Cordobés.
¿Y quién es este cordobés que está enterrado en un jardín? Pues el caballo
que salvó la vida de Hernán Cortés en la batalla de la Noche Triste. Como
Bucéfalo de Alejandro, o como Babieca del Cid, fue un caballo glorioso. Cortés
se lo trajo cuando vino de México y aquí, ya jubilado de la silla y las bridas,
Cordobés vivió sus últimos días en esta finca luminosa del Aljarafe. Hoy el
palacio es Colegio de las Irlandesas.
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