|
Upita de los Reyes ha mantenido una tradición centenaria gracias al
trabajo y el esfuerzo de cinco hermanas y su madre. Una empresa familiar que
fabrica a mano sus productos logrando que en estas fechas, pestiños y torrijas
se degusten más allá de nuestras fronteras.
La entrada al obrador, situado a las afueras de Castilleja, tiene
un rastro blanco de harina que augura escenas tan dulces como la de la nieve
simulada del portal de Belén. Atrás hemos dejado a Marisa de los Reyes, tras el
mostrador de la tienda que esta empresa posee en la calle Real. Allí, una
clienta compra dulces tradicionales de Semana Santa con destino nada menos que a
Francia.
Esta empresa familiar, con más de un siglo de historia, está
compuesta exclusivamente por mujeres. Guadalupe, Concepción, Marisa, María del
Carmen y Lola, son las cinco hermanas que trabajan codo a codo tuteladas por la
sabia experiencia de su madre, María Luisa. Las hermanas de los Reyes son la
cuarta generación de reposteras en la familia. Guadalupe, la mayor, cuenta que
los inicios se remontan a principios de siglo, «nuestra bisabuela, perteneciente
a la familia Cansino de los Reyes, se afincó en Castilleja de la Cuesta
fabricando tortas. Su nuera, nuestra abuela, le tomó el relevo, pero no a nivel
comercial, sino para realizar ventas a pequeña escala entre la gente del pueblo.
Mis padres ya comenzaron con la empresa, sobre todo mi madre, ayudada por
nosotras que somos las que dimos el salto al mercado». Tras un tiempo con la
denominación Jesús del Gran Poder, la empresa fue rebautizada como Upita de los
Reyes. Quién le iba a decir a la abuela Upita que sus nietas elaborarían 10.000
pestiños y 10.000 torrijas al día.
Distribución internacional
En la actualidad estos productos de recetas ancestrales pueden
encontrarse en las estanterías de todos los supermercados de El Corte Inglés en
España. «Nos hacen tres o cuatro pedidos al año, entonces tenemos que contratar
a personal de refuerzo, como hace dos semanas, que tuvimos que llenar dos
trailers. También contamos con más personas en Semana Santa y Navidad». Una
ayuda que, no obstante, no exime a las hermanas de los Reyes de continuar
trabajando a destajo «desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde».
Además de surtir pequeñas tiendas de barrio y supermercados de toda Andalucía,
Upita de los Reyes también tiene varios clientes en Alemania e Inglaterra.
«Todas las gestiones económicas y administrativas también las hacemos nosotras.
La distribución sí es llevada por una empresa externa».
El volumen de trabajo obligó a un cambio de ubicación, y hace sólo
un año Upita de los Reyes se mudó desde el obrador de la calle Real a una nave
de 600 metros, en la que también desean abrir un despacho al público. «Después
de toda una vida, con el crecimiento de la demanda, hemos necesitado más
infraestructuras para avanzar». A estas hermanas nadie les ha regalado nada: «no
hemos recibido ayudas de ninguna parte, todo ha salido del trabajo y el esfuerzo
familiar, algo de lo que nos sentimos muy orgullosas». Los años han hecho
desaparecer a otras factorías del lugar. Una empresa compró la marca y la
patente de la receta a Inés Rosales, ahora afincada en Huévar. «La competencia
existe, porque hay industrias que fabrican mucho y aunque no sean productos
artesanos, el comprador no suele saberlo». Un breve paréntesis para el
fotógrafo, y la familia de los Reyes sigue friendo pestiños para que no falten
esta Semana Santa.
MILLÁN HERCE
Luisa Millán fríe pestiños flanqueada por sus cinco hijas: Lola,
Concepción, Guadalupe, María del Carmen y Marisa, en el nuevo obrador de Upita
de los Reyes
|