
Este artículo fue publicado originalmente en inglés por Jim Wilson en http://gazetteworld.com/ y me pareció tan acertado lo que dice que quise traducirlo para nuestra Web. No tiraré la primera piedra: también hemos cometido algunos de los errores mencionados por Jim:
Hay que aceptarlo: es muy difícil encontrar nuevas maneras de enfurecer a los visitantes de tu sitio.
Creo que podría compartir algunos trucos para irritar a las visitas y hacer de que ya no vuelvan (ahorrándote de esta manera el dinero que pagas a tu ISP). Estos trucos no están ordenados según su eficacia, sin embargo, el #1 es el más efectivo. Para conseguir el 100% de éxito utiliza por lo menos unas tres de las técnicas descritas a continuación:
1. Instala un script para deshabilitar el botón derecho del mouse. Cuando alguien intente usarlo asegúrate de hacer que aparezca una ventanita pop-up que los acuse de tratar de robar tu código HTML secreto. Deshabilitar el botón derecho te permitiría:
- Evitar que los visitantes agreguen tu sitio a los favoritos.
- Impediría
el uso de las funciones de navegar.
- Les impediría abrir los vínculos en
nueva ventana.
- Les impediría detener la descarga de una página lenta.
-
Les impediría refrescar la página para corregir problemas en la descarga de la
página.
- Evitaría que el visitante imprima tus contenidos "secretos".
-
No les permitiría utilizar algunas de las herramientas "ilegales", por ejemplo
las herramientas de información de sitio de Google.
Ya sé que ellos podrían utilizar perfectamente estas funciones desde la barra de herramientas del navegador pero posiblemente no les interese y preferirán marcharse (que es lo que querías conseguir cuando deshabilitaste el peligroso botón derecho).
2. Créate una página realmente larga con tu canción favorita como música de fondo y coloca los controles de volumen al final de la página. Puedes estar seguro que ellos harán alguna de estas cosas:
- Escuchar la canción entera 5 veces seguidas mientras lean tu contenido
lo que les proporcionará una pésima experiencia de tu sitio.
- Buscar
desesperadamente el botón para detener el sonido.
- Ir a otra parte para
dejar de oír la canción.
3. Tienes que ser tú quien decida qué resolución
de pantalla deben usar los visitantes para poder ver tus páginas. La manera más
genial de lograr que se marchen es cuando ellos tienen que usar barras de
desplazamiento horizontales para ver tus páginas. Para que sea 100% eficaz tus
páginas deben ser tan anchas que no exista un monitor que las soporte.
4. Un "irritador de visitantes" realmente profesional no se limitaría con
colocar solo un plug-in de los raros. Hay que ir a lo seguro: utiliza varios
plug-ins de los "pesados" que nadie tenga instalados. Esto asustará a los
novatos porque normalmente no tienen idea cómo se instala un plug-in y peor
cuando hay que instalar unos tres. Los navegantes con experiencia estarán
encantados por perder unos 20 minutos instalando cosas para ver tu
contenido.
5. Cuando el visitante llega a tu sitio asegúrate de sacar
por lo menos dos ventanas de pop-up detrás de su ventana del navegador y por lo
menos dos en el primer plano. Esto les proporcionará muchas opciones a dónde
largarse ya que estarán suficientemente enfurecidos. Es aún más importante
prevenir la posibilidad de un caso difícil cuando alguien insiste en permanecer
en tu sitio a pesar de todos tus esfuerzos. Cuando se vayan haz les entender que
no quieras que vuelvan: comienza a sacar las ventanitas pop-up que se
multipliquen cuando se trata de cerrarlas.
6. Tienes que conseguirte un
contador realmente lento y poner el botón dentro de una tabla para que no se vea
nada en la pantalla para que no se cargue nada hasta que responda el contador.
Ésta es posiblemente la mejor manera de evitar que los visitantes roben tus
contenidos. Para mejorar el método evita de poner "height" y "width" en la
llamada al contador. Se puede mejorarlo aún más insertando una larga cadena de
los banners de banner exchange.
7. No temas que un visitante ocasional
descubra por casualidad el formulario de suscripción a tu lista de correo: no
todo está perdido. Todavía puedes librarte de él haciéndole muchas preguntas de
índole personal. No te limites a preguntar solo su email. Pide su dirección de
correo postal, número de teléfono, sexo, edad, las aficiones, religión, raza, y
algunas otras cosas que no discutiremos aquí. Esta técnica también sirve para
los formularios de compra y minimiza tus viajes a la oficina de correo para
despachar los pedidos.
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